Arte en la Prehistoria

El Paleolítico se cataloga como el periodo más extenso de la historia y, a grandes rasgos, se divide en tres etapas: inferior, medio y superior. En el inferior apareció nuestra especie el Homo sapiens, hace 200,000 años  El arte paleolítico se localiza en su mayor parte en la península ibérica, en el centro y sur de Francia y en el sur de la península itálica. 



Las investigaciones que han permitido establecer su posible origen se remontan al siglo XIX. En 1879, Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María 
descubrieron pinturas rupestres en el interior de la cueva de Altamira, en Santillana del Mar, Cantabria, España.    La sala de los bisontes, en la cueva de Altamira, que corresponde al periodo magdaleniense medio (15,000 a. C.) durante el Paleolítico superior (h. 30,000-10,000 a. C.), contiene 30 representaciones de animales a gran escala, entre las que figuran imágenes de ciervos o incluso una que simula los ojos de una máscara. La postura de los bisontes está determinada por la forma del techo de la caverna, por lo cual algunos aparecen en actitud de reposo o de costado. El tono rojizo y negro de estas pinturas, que enfatiza el pelaje del animal, fue logrado a partir del dióxido de manganeso y el ocre (mineral terroso). Durante el siglo XX, en 1940, ocurrió un impactante descubrimiento en Montignac, al sureste de Francia, cuando un joven de 17 años, Marcel Ravidat, en compañía de su perro Robot, exploró la cueva de Lascaux. Ahí encontró una galería estrecha en la que el techo estaba cubierto por pinturas de caballos y toros. Las cuevas de Lascaux resguardan alrededor de dos mil imágenes talladas o pintadas, distribuidas en siete cámaras.






Sala de los toros es una rotonda que mide alrededor de 17 metros. Sus muros están cubiertos por 130 imágenes figurativas y geométricas distribuidas de manera ascendente hacia el techo de la caverna. Aunque en esa sala predominan las representaciones de caballos, debe su nombre a cuatro uros machos gigantes, una especie de toro salvaje extinta. Las representaciones están rodeadas por símbolos geométricos basados en puntos y líneas, así como por caballos y ciervos de menor escala.Lascaux es fundamental como manifestación del arte rupestre del Paleolítico debido a la composición, capacidad técnica y naturalismo de la obra que alberga, característico del arte de este periodo. En las manifestaciones descubiertas se encuentran representaciones de ejecución rígida, igual que formas expresivas y ágiles que transmiten un sentido y permiten captarlo de manera instantánea. Los trazos espontáneos representan actitudes y gestos de ejecución compleja con un dinamismo que expresa la realidad de manera instintiva y a la vez delicada.
Por tratarse de imágenes tan “directas” los estudiosos han considerado que el hombre paleolítico pintaba lo que observaba directamente; es decir, su realidad inmediata. 

Debemos mencionar que el arte paleolítico no tuvo fines ornamentales, y básicamente está dividido en cuatro categorías: pintura, relieve, grabado y escultura en pequeña escala. Uno de los referentes más antiguos del bajo relieve es la Venus de Laussel (25,000-21,000 a. C.). Está tallada en piedra, y a diferencia de otras manifestaciones de esta clase, porta un cuerno de bisonte en la mano derecha. Las marcas se relacionan con símbolos lunares o con el ciclo menstrual, y se considera que representan información sobre los meses y las estaciones. La mano izquierda puede simbolizar la fertilidad, así como el volumen exagerado de las caderas, que junto con la falta de rasgos faciales encarna una de las principales características de las manifestaciones de ese periodo.


Información obtenida de el libro Artes y medios de comunicación Book Mart
www.bookmart.com.mx

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